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ChacheCup 2018: Resumen y sensaciones

  • , en Destacadas, Torneos

    La ChacheCup estuvo marcada por las sorpresas, las lesiones y por el salseo, para variar. Pero esta vez no hablaré ni de lo uno, ni de lo otro ni de lo de más allá.

    En primera instancia, todos los que estén interesados en acceder a la lista de reproducción de los videos de los torneos, mandad un correo a: competicion@kinballalmayrit.es y cuando la tengamos os constestamos con el enlace.

    Empieza la ChacheCup 2k18 y son varios los compañeros que al llegar al chachellón ya están con el gorrito de esquimal, la bufanda y los guantes. Dice la leyenda que hace más frío dentro que fuera de él. Puta verdad. A partir de aquí, agarraos al tirador.

    A pesar de todo el trabajo que supuso organizar los cruces y los horarios para que todos los equipos pudieran competir sin problemas, no escuché ni una sola felicitación al departamento que (como siempre) se encarga de que todos puedan ir a los torneos, compitan y disfruten de este deporte. Ya a gusto, empiezo.

    El torneo acabó con K-Olea como claro vencedor. Una vez más el resto de equipos no supieron o pudieron hacer frente. Y es que este deporte se reduce a tres palabras: efectividad, sincronización y defensa. Son el equipo con mejor nota en estos tres apartados… No puedo decir mucho más.

    Voy a centrar la crónica en lo que a mi parecer hace falta para que los campeonatos nacionales cambien la trayectoria que llevan y sean medianamente interesantes. En vez de analizar partidos, personas o situaciones concretas voy a analizar equipos, planteamientos. Está claro que cada equipo va con las intenciones (cualesquiera que sean) claras a los torneos, y aquí cada uno es libre de ir a pasar el rato, a competir o a salir el sábado. A mí me encantan los torneos que puedo juntar esas tres cosas, pero sobre todo lo que me gusta es competir y de competición y del nivel que hay, es de lo que voy a hablar.

    Hace ya mucho tiempo que escucho que los campeonatos nacionales están cada día más interesantes y que salvo el equipo que gana siempre (esto es incongruente con lo primero), el resto sí se va apelotonando y ya prácticamente cualquier equipo es capaz de ganar a otro. Yo estoy de acuerdo en esto último, pero no en lo primero. Para mí hay dos torneos paralelos: El torneo que juegan los de morado y el torneo que juegan el resto de equipos.

    No voy a centrarme en ningún equipo ni mencionar a nadie en concreto, aunque podría hacerlo y que esto fuese una escabechina. Para cuatro gatos que somos, prefiero hablar mirando al techo y tan solo voy a exponer los argumentos que a mi parecer hacen que cada torneo resulte ser el día la marmota.

    Bill Belichick es el entrenador jefe de los New England Patriots, el equipo más laureado de la NFL y posiblemente una de las personas que más aman el fútbol americano y que mayor conocimiento acumula. En una entrevista de hace un par de años, cuando a Belichick le preguntaban si podría ganar la Superbowl sin uno de sus jugadores que formaban el “big three” ya que había sufrido una rotura del cruzado anterior (Gronkowski) a principio de temporada, Belichick dijo lo siguiente:

    Todos los grandes equipos tienen un jugador estrella, los equipos más compactos tienen hasta dos o tres. Cuando te falta la estrella y el equipo lo sabe, hay dos caminos: Entrenar o rendirse. En esta ciudad, la cultura me impide y me exige que no me rinda, esta ciudad está llena de gente orgullosa y trabajadora. Tengo a veintinueve excelentes jugadores que trabajan exactamente igual que el restante. Un jugador gana un partido, un equipo gana campeonatos.

    Esta frase la tomó prestada del mismísimo Michael Jordan, pero para mí lo mejor de la entrevista no fue esta respuesta ni siquiera cómo la prensa intentaba orientar las preguntas, para mí lo interesante estuvo en lo que realmente Belichik quería sacar a relucir: Las horas de trabajo en equipo y entrenando juntos. Codo con codo, equivocándose, aprendiendo y mejorando.

    Todos sabemos que la última posesión de un partido la tenía Jordan, claro que sí. Pero es el equipo el que se clasifica eliminando rivales, es el equipo el que trabaja y hace que todos los engranajes se sincronicen. Por poner un ejemplo de jugador de equipo, recuerdo el bagaje de Rodman en los Bulls y recuerdo que no metía ni diez puntos en treinta y cinco minutos y acababa expulsado por doble técnica y cosas por el estilo, pero el equipo ganaba y cuando uno se fijaba en el resto de estadísticas, sacaba conclusiones:

    ¿Cuál es el porcentaje de acierto de los atacantes de defiende Rodman? o ¿cuál es la efectividad que tiene dentro de la pintura?, ¿cuántos rebotes contra pares más altos que él ha conseguido? ¿Cuántos jugadores de su estatura aguantan botando el balón más de dos veces? Aquí es donde los grandes entrenadores ven el oro entre el barro. A mí me gusta hablar del proceso porque los resultados hablan por sí solos.

    Los intangibles. Ese tipo de datos eran los que hacían a este jugador alguien único y encajaba en un equipo cuya filosofía era la del trabajo duro, defensa fuerte y el contraataque. Si volvemos al kinball y repasamos mentalmente: ¿Cuántas horas de entrenamiento tengo en equipo, o al menos jugando con o contra mis compañeros?, ¿con qué frecuencia me informo acerca del resto de jugadores o equipos contra los que juego? ¿Conozco a mis compañeros? ¿a mis rivales?.

    Es muy complicado ver a los mismos equipos repitiendo con los mismos integrantes torneo tras torneo y salvo un par de casos, el resto rotan un montón de piezas la mayoría de veces por necesidad, pero está claro que sin encontrar un bloque y preservarlo es complicadísimo avanzar. Hablando con muchas personas y analizando lo que yo mismo veo en Madrid, es una consecuencia lo que sucede en los torneos, no otra cosa.

    Imagino que no todo el mundo tiene tanto tiempo o le gusta tanto el deporte como para analizar estas cosas. Luego nos preguntamos por qué suceden y por qué en las finales nos parecemos a Bill Murray. Es obviamente, cuestión de horas de trabajo en equipo, de autoexigencia, de scouting y análisis: viendo videos de los mejores, viendo estilos de juego, analizando errores, puntos fuertes…Aprendiendo y mejorando, queridos lectores.

    Me encanta ver jugadores nuevos, gente con ilusión y con ganas de aportar y con algo que decir de cara al futuro: Me encantaron Habib de Hurricanes y Jorge de KCB, que para mí fueron las grandes revelaciones de la ChacheCup. Se nota el trabajo duro. Me encantó ver a Lizards de nuevo inscritos y con ganas de dar guerra. Muchísimo ánimo y fuerza a todos, el próximo torneo más y mejor.

    No se le pueden pedir peras al olmo. Si no se entrena, no se mejora. Si no se mejora, no se gana a los mejores.

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