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Sábado de Ira

  • , en Destacadas, Torneos

    Ya está, ya pasó, he aprendido. Que el deporte es competición no es nada nuevo, pero gestionar la competición si que lo es.

    El título de este post bien podría ser un título de novela negra, de una película de terror o de un libro de auto-ayuda, pero no por desgracia no lo es.

    Este fin de semana, he sufrido una de las mayores frustraciones que recuerdo. No fui capaz de controlarme porque todo me salía mal.

    Esta situación, provocada por los partidos que quería jugar, las jugadas que no conseguía completar, los rivales tan buenos, los nervios del ver que estaba fallando, el egoísmo por no querer estar sentado en el banquillo, la expectativa por conseguir los logros que no llegaban, la victoria… ¡BUM!

    No podía más, estaba encerrado en mi mismo y estallé, no quería saber nada de nadie.

    Todo lleva su tiempo y eso lo conoce muy bien César, al que le sonará esta historia. Qué mejor que él, para saber que necesitaba ayuda, se veía que yo estaba mal, no hacía falta ser un genio, pero si hacía falta decir las palabras justas en el momento exacto.

    En ese momento, todas esas largas conversaciones con Diego, hablando sobre la calma en los partidos, la concentración en las jugadas, el no pensar en los errores, en pensar en la siguiente… esos recuerdos, esos razonamientos… que yo mismo he sido el primero en aplicar en miles de momentos y de aplicarlos sobre los compañeros en numerosas ocasiones.. desaparecieron de mi cabeza consumidos por la rabia y la ira que me había generado el estar frustrado constantemente.

    Entonces llegó César, para después de dejar que me enfriase, recordarme todas esas charlas, las que nos habían hecho disfrutar en torneos anteriores, las que nos habían hecho estar tranquilos, jugar como mejor sabemos, las de ir a un torneo a DIVERTIRNOS.

    ¡¿En que carajo estabas pensando Pedro?! ¡joder inútil! -me dije a mi mismo-

    No podía estar más equivocado, en el Kin-Ball, que es un deporte de equipo, la frustración se contagia como la pólvora, no me estaba dando cuenta de que estaba perjudicando a mi equipo, y tengo que pediros perdón y decir que lo siento a todo Al Mayrit: Patry, Sara, Javi, César.. lo siento, si en algún momento os hice sentir incómodos por mi actitud pero no era consciente.

    El Domingo, lo afronté con otra actitud totalmente distinta, la del apoyo a mis compañeros de equipo, la del disputar una semifinal contra personas a las que admiro muchísimo, la del sueño de jugar una final, ¡la actitud de DISFRUTAR!

    Y así llegaron las jugadas, las defensas, los gritos de ánimo, los puntos míticos, LA FINAL! ¡Al Mayrit a la final! No cabía en mi mismo de la alegría y del orgullo por pertenecer a este grupo de personas, de jugadores, de amigos.

    El jugar la final ya es otra historia, que todo el mundo vio y disfrutó. Pero el camino hacia ella, no fue de rosas precisamente.

    Por eso, tengo que dar gracias a César principalmente y a todos los demás, en especial a Abi, Javi (por tu mensaje de apoyo), Sepi, Cantín, a todo Castilla entero!

    Y gracias, también a ti si has llegado hasta aquí. Ya dice mucho, no dejéis que la Ira os contagie, y siempre apoyad y apoyaros en vuestros compañeros porque el Kin-Ball hay que disfrutarlo y no sufrirlo.

    Nadie esperaba esta crónica, pero es mi historia, mi versión del fin de semana en Alcalá Real y quería contarla porque ya está, ya pasó, y he aprendido.

    ¡Verde y Negro! ¡Me alegro!

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